El Casco Viejo de Bilbao va a recibir una inyección económica durante los próximos cuatro años para someterse a una profunda rehabilitación, la más importante desde las inundaciones de 1983, que le permita situarse a la cabeza de los atractivos de la ciudad. La actuación conjunta, en la que intervendrán distintas áreas y se implicarán los comerciantes será una de las operaciones más carismáticas de esta legislatura. El Plan responde a un estudio que sondeó entre los vecinos de la zona así como a los turistas que llegaban a la ciudad su valoración de este barrio. Una de las actuaciones que activará la vida del barrio será el rescate de alrededor de 80 lonjas comerciales que se encuentran vacías en estos momentos. El Ayuntamiento está dispuesto, con la colaboración de Surbisa, a promover ayudas que animen a la apertura de nuevos comercios en lonjas que en estos momentos están vacías.

 

 

El Plan Especial del Casco Viejo actuará en tres frentes. Por un lado, se rehabilitarán los edificios que precisen, se actuará en espacios de uso público como puede ser la Plaza Nueva o la plaza Unamuno y, finalmente, se pretende que Surbisa, en colaboración con Bilbao Ekintza, entre a trabajar en la rehabilitación de los comercios. En total se invertirán siete millones de euros (1,2 millones en 2012). El consejero delegado del Ayuntamiento, Andoni Aldekoa, señaló al anunciar la disposición de esta partida que "el Casco Viejo es una prioridad en las ciudades y por eso vamos a poner en marcha un plan especial que permita rehabilitar zonas que están más deterioradas y reactivar la vida comercial".

Para ello, una persona coordinará las actuaciones que se lleven a cabo desde Bilbao Ekintza con Surbisa. Una actuación similar se llevó a cabo en Bilbao La Vieja y consiguió que más de 400 locales en estado ruinoso iniciaran una actividad y con ello contribuyeran a la rehabilitación de esta zona de la ciudad.

Alquilares elevados El director gerente de la asociación de comerciantes del Casco Viejo, Jon Aldeiturriaga, afirma que "es el área de mayor crecimiento de comercios de la ciudad" pero es consciente de que existe un porcentaje importante de lonjas vacíos. "Sobre todo se encuentran en las calles cercanas al mercado de La Ribera". Aldeiturriaga admite también que la hegemonía del textil se ha perdido. Pero a juicio del gerente de los comerciantes del Casco Viejo, uno de los mayores problemas que hace que haya locales vacíos es el precio de sus alquileres o venta. "La valoración que están haciendo los propietarios de sus lonjas es una propuesta bastante fuera de tono". Este es precisamente uno de los aspectos en los que se va a trabajar a nivel institucional. En estos momentos un local de 80 metros cuadrados, por ejemplo en Carnicería Vieja, tiene un alquiler de 1.500 euros mensual, precio que se considera excesivo para la zona. "En el Casco Viejo hay calles como puede ser la calle Correo que están más cotizadas, pero el valor de los inmuebles no es homogéneo". Sobre este aspecto habrá que llegar a un consenso con los propietarios. Otro de los aspectos sobre los que se va a trabajar es qué tipo de negocios y en qué lugares se pueden ubicar. "Toda idea de comercio, si es buena, tiene cabida en el Casco Viejo, pero habrá que valorar las prioridades de demanda".

En el distrito de Ibaiondo en el que se encuentra el Casco Viejo hay 83 pastelerías/panaderías frente a solo 4 supermercados de entre 400 y 2.500 metros cuadrados. Hay 57 comercios de calzado y solo 6 ópticas. O 16 jugueterías frente 76 comercios de oro.

En la zona más cercana al mercada de La Ribera la demanda, curiosamente, es de productos de alimentación fundamentalmente. La plaza tiene una buena oferta pero aún así algunas líneas están sin cubrir y en estos locales tendrían una ubicación idónea, según opinan las partes implicadas. Otros sectores que tienen también una oportunidad de negocio con visos de salir adelante son los que tienen que ver con la tecnología, decoración y también hostelería aunque parezca que hay demasiados bares.

José Luis Sabas, concejal de Obras y Servicios, mantiene que el objetivo de este plan "es poner el valor el Casco Viejo porque es el punto neurálgico de la ciudad".

De hecho, aproximadamente recibe alrededor millón y medio de visitas, cifra que desde las instituciones quieren ampliar pero siempre conciliando este aspecto con la calidad de vida de los vecinos. El Casco Viejo tiene alrededor de 5.000 vecinos, la mayoría entre 30 y 50 años y hay 3.000 personas que viven del sector servicios.

En esa búsqueda de una mejor la calidad de vida de los vecinos el Ayuntamiento trabajará en otros aspectos del Casco Viejo. "Vamos a procurar crear espacios para favorecer la conciliación entre la vida laboral y familiar", señaló José Luis Sabas. Para ello estudiarán nuevos usos del Arenal así como la creación de nuevas zonas de juegos infantiles de mayores.

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